Jacobo llama desde Tel Aviv a su hijo Samuel que emigró a Nueva York y le dice:
- Lamento arruinarte el día, pero tengo que informarte que tu madre y yo nos estamos divorciando, cuarenta y cinco años de sufrimiento es suficiente.
- Papi, ¿De qué estás hablando? !Y justo antes de las fiestas! grita el hijo.
- No podemos soportar seguir viéndonos, le contesta el padre.
Estamos hartos uno del otro y estoy cansado del tema así que es mejor que tú llames a tu hermana Anna en Chicago para contarle. Y corta el teléfono.
Desesperado, el hijo llama a su hermana, quien explota en el teléfono.
- ¿Cómo que se están divorciando? !Yo me voy a hacer cargo del asunto!
Inmediatamente la hija llama al padre y le dice:
Ustedes NO se divorcian!. No hagan nada hasta que yo llegue.
Ahora mismo vuelvo a llamar a mi hermano y vamos los dos con ustedes. Hasta entonces no hagan nada, ¿ESCUCHASTE BIEN?
El padre deja el teléfono, mira a su esposa y le dice:
Muy bien Rebeca todo salió perfecto... !
Los dos vienen para las fiestas y se pagan ellos los pasajes!!!!
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Judios Again
Rebeca le dice a Isaac: la semana que viene vamos a cumplir 25 años de casados, ¡y nunca me compraste nada!
Isaac le responde: Bueno, disculpame, no sabía... ¿Qué estás vendiendo?
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Eliezer está en la mesa de operaciones, previo a ser operado por su propio hijo, el cirujano.
Eliezer dice: Hijo, hazlo sin ningún tipo de presión, con tranquilidad, y todo saldrá bien. Piensa únicamente en que si algo me pasa a mí..., tu madre vendrá a vivir contigo.
Isaac le responde: Bueno, disculpame, no sabía... ¿Qué estás vendiendo?
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Eliezer está en la mesa de operaciones, previo a ser operado por su propio hijo, el cirujano.
Eliezer dice: Hijo, hazlo sin ningún tipo de presión, con tranquilidad, y todo saldrá bien. Piensa únicamente en que si algo me pasa a mí..., tu madre vendrá a vivir contigo.
Judios
Luego de 15 años un judío vuelve a su pueblo natal y lo reciben sus tres hermanos con unas barbas que les llegaban hasta el piso. El judío les dice:
- Pero, ¿qué son esas barbas?
- Es que cuando te fuiste te llevaste la cuchilla de afeitar.
Están dos judíos perdidos en medio del mar en un bote de remos. LLevan una semana sin probar bocado ni tomar agua, cuando de pronto ven una lancha de rescate de la Cruz Roja.
Los judíos la ven y comienzan a remar desesperados, pero en sentido contrario. La lancha acelera pero los judíos reman cada vez más rápido. Finalmente, la lancha termina por alcanzarlos y los médicos de la Cruz Roja les preguntan:
¿Qué les pasa? ¿Por qué huyen?
Ya colaboramos, ya colaboramos.
Dios le preguntó a los Romanos
-Ustedes quieren un mandamiento?
-Cuál sería el mandamiento, Señor?
-¡No matarás!
-No, gracias. Eso interrumpiría nuestras continuas conquistas.
Entonces Dios le preguntó a los Egipcios:
-¿Ustedes quieren un mandamiento?
-¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
-¡No cometerás adulterio!
-No, gracias. Eso arruinaría nuestros fines de semana.
Dios entonces les preguntó a los Sirios:
-¿Ustedes quieren un mandamiento?
-¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
-¡No robarás!
-No, gracias. Eso arruinaría nuestra economía.
Y así Dios fue preguntando a todos los pueblos hasta llegar a los Judíos:
-¿Ustedes quieren un mandamiento?
-¿Cuánto costaría?
-Es gratis.
-Entonces mándanos diez....
- Pero, ¿qué son esas barbas?
- Es que cuando te fuiste te llevaste la cuchilla de afeitar.
Están dos judíos perdidos en medio del mar en un bote de remos. LLevan una semana sin probar bocado ni tomar agua, cuando de pronto ven una lancha de rescate de la Cruz Roja.
Los judíos la ven y comienzan a remar desesperados, pero en sentido contrario. La lancha acelera pero los judíos reman cada vez más rápido. Finalmente, la lancha termina por alcanzarlos y los médicos de la Cruz Roja les preguntan:
¿Qué les pasa? ¿Por qué huyen?
Ya colaboramos, ya colaboramos.
Dios le preguntó a los Romanos
-Ustedes quieren un mandamiento?
-Cuál sería el mandamiento, Señor?
-¡No matarás!
-No, gracias. Eso interrumpiría nuestras continuas conquistas.
Entonces Dios le preguntó a los Egipcios:
-¿Ustedes quieren un mandamiento?
-¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
-¡No cometerás adulterio!
-No, gracias. Eso arruinaría nuestros fines de semana.
Dios entonces les preguntó a los Sirios:
-¿Ustedes quieren un mandamiento?
-¿Cuál sería el mandamiento, Señor?
-¡No robarás!
-No, gracias. Eso arruinaría nuestra economía.
Y así Dios fue preguntando a todos los pueblos hasta llegar a los Judíos:
-¿Ustedes quieren un mandamiento?
-¿Cuánto costaría?
-Es gratis.
-Entonces mándanos diez....
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